lunes, 7 de junio de 2010

El método Ignatius


Uno de mis episodios favoritos de “La conjura de los necios” es aquel en que Ignatius entra a trabajar en una oficina dejada de la mano de dios.


Por todas partes hay montones de papeles pendientes de clasificar y archivar. Ignatius lo resuelve expeditivamente: coge todos los papeles y los tira a la basura, sin molestarse siquiera en leerlos. Su jefe queda maravillado por su eficiencia: en cuatro días ha conseguido poner orden en un lugar que llevaba años hecho un desastre.


Hay mañanas en que me encanta usar esa estrategia. No me refiero a papeles físicos, ya que mi mesa de trabajo está siempre despejada. Pero es abrir el correo y empezar a leer monsergas que no me interesan lo más mínimo, o tareas que me van a generar más molestias que beneficios. Un simple clic en el botón de Eliminar y asunto concluido.


El ecosistema digital es perfecto para aplicar el método Ignatius. Si alguien te pregunta qué pasó con tal o cual asunto, sólo tienes que decir que no has visto el correo. No falla nunca.

lunes, 24 de mayo de 2010

El mejor reloj del mundo


Después de, no sé,

diez, quince, veinte años,

he vuelto a usar un Casio F-91W.

Sin duda, el mejor reloj del mundo.

Elegante, discreto, eficaz, resistente,

inmejorable usabilidad,

válido como herramienta de entretenimiento

(¿quién no ha jugado a para el cronómetro cada cinco segundos?)

un clásico que no caduca,

como el Tetris,

como Barrio Sésamo.

Que este reloj se venda por doce euros

demuestra una vez más

que valor y precio no siempre coinciden.


martes, 18 de mayo de 2010

Equipo A, equipo B


Los entrenadores de los equipos de fútbol de alto nivel que juegan en varias competiciones a veces optan por sacar una alienación de suplentes en la competición de menor rango.


Es comprensible, al fin y al cabo en una plantilla de 20 o 22 futbolistas hay que mantenerlos a todos motivados por el bien colectivo, además del riesgo de lesiones, el cansancio mental y físico...


Ahora bien, a veces pasa que el equipo B la caga estrepitosamente: un Alcorcón de la vida llega y te mete 4 goles, dejándote en absoluto ridículo.


¿Qué hace entonces el entrenador en el partido de vuelta? Pues casi siempre recurre al equipo A para intentar remediar el desastre.


Me parece un error garrafal: sea usted coherente con su apuesta inicial, tenga un par de huevos, mantenga la confianza en sus no titulares, déles la oportunidad de arreglar el desaguisado que armaron.


De lo contrario, parece que les está diciendo: “Os di una oportunidad, la desperdiciasteis. Me habéis fallado, volvéis al banquillo. El domingo jugarán otra vez los de siempre, los buenos”. A saber cuando les volverá a tocar a los B.


No, no me parece una buena técnica de motivación.

martes, 27 de abril de 2010

Por fin


Ya huele a fuet en Madrid.


(exclamación) Aaaaaaahhhhhhhh


Parecía que este año no iba a llegar nunca.

Inventos


Hay inventos tan evidentemente imprescindibles que me pregunto cómo a nadie se le ocurrió antes incorporarlos a nuestras vidas. No era necesario un gran avance tecnológico que los hiciera posibles, sólo que a alguien se le encendiera la luz.


Por ejemplo, las bolsas de basura con asas, los clínex, los paraguas plegables, los botes de miel con sistema antigoteo, las maletas con ruedas…


Por supuesto, también hay ideas nefastas, merecedoras de fusilamiento tras juicio sumarísimo para sus creadores: poner cobertura para móviles en el metro, las bicis con forma de Harley-Davidson, la segunda trilogía de Star Wars, las correas extensibles para perros, esos calcetines de goma para la piscina, que la gente se mete en el agua con ellos después de haber recolectado todas las bacterias posibles en el vestuario.


Y ahora, esa moda en cualquier partido de liga de ponerse los dos equipos en fila y luego saludarse uno por uno, algo que antes sólo se hacía en los partidos de Champions y en los internacionales, con la cámara recorriendo los rostros tensos de los jugadores mientras suenan los himnos. Por favor, ¿dónde está la épica de un Español – Valladolid? ¿Y qué pasó con la foto de formación de toda la vida, con los cinco agachados y los seis detrás de pie con los brazos cruzados?

Alivio


Cuando despertó, el dinosaurio se había marchado.


- Joder, ya era hora. ¡Me cago en el puto dinosaurio de los cojones, qué pesado!


Y volvió a dormirse.


martes, 30 de marzo de 2010

Balones perdidos


Todo niño ha soñado con ser futbolista de mayor. Por eso, los futbolistas profesionales tienen esa categoría de admirados semidioses: son los escogidos, los privilegiados que encarnan el sueño evaporado de millones de adultos. Por eso también, casi todo el mundo se considera un experto en fútbol: yo podría jugar en el puesto de ese torpe lateral, yo podría entrenar este equipo, y lo haría mejor que todos ellos…


Es más, muchos no sólo soñaron con dedicarse al fútbol, sino que creyeron, estuvieron sinceramente convencidos de que reunían las cualidades necesarias para ello. Después, las circunstancias de la vida lo impedirían, pero la materia prima, el talento, ahí estaba.


Así que siempre que pases por un parque, una plaza, cualquier sitio donde unos niños juegan al fútbol, todavía con la ilusión intacta de ser los Messi o los Casillas de mañana, verás a un adulto pendiente de que se les escape el balón y ruede cerca suyo. Entonces lo atrapará y le dará unos toques sin dejarlo caer al suelo, o lo devolverá a los niños con un pase de fantasía, intentando demostrar (¿a quién? A sí mismo, claro) que el mundo se perdió a un portentoso jugador.


Y seguirá su camino momentáneamente satisfecho con la exhibición, pensando con nostalgia “Aahh, qué fino interior habría sido yo”.